Google AnalyticsY es que Google se está ganando cada días más enemigos tanto dentro de la red como fuera de ella. Si en los últimos meses Googles ha tenido que defender su aplicación Google Street View de las acusaciones de violar la privacidad de ciudadanos en varios países del mundo, ahora, y esgrimiendo el mismo motivos, el gobierno alemán ha decidido denunciar a las webs alojadas en este país que hagan uso de Google Analytics, llegando a imponer multas de hasta 50.000 euros.

Por su parte, Google asegura que estos datos se recogen con la finalidad de mejorar los servicios de búsqueda en le red y que cada 9 meses se eliminan. El problema no está tanto en el uso que hace Google de toda esta información sino del que realizan las empresas que deciden incorporar este plugin en su página web. Es cierto que en teoría esta información debería redundar en beneficio del usuario ya que, por ejemplo, podría tener una publicidad mucho más directa y personalizada que la que pueden ofrecer los medios clásicos como la televisión, la radio o los periódicos y revistas. Pero también hay que tener en cuenta que esta información se tiene que ceder de manera voluntaria y es aquí donde falla el sistema ya que prácticamente nunca se informa a los visitantes de una web que se están recopilando datos.

Si no tenemos un IP fija, tampoco debería darse mayor importancia de la que realmente tiene ya que tan solo entraremos a formar parte de las estadísticas de Google y de la web en cuestión que haya instalado el plugin ya que la próxima vez que nos conectemos a Internet, con casi toda probabilidad nuestro identificador en la red habrá cambiado y se nos considerará un nuevo visitante. Por el contrario si tenemos una IP fija (en España se tiene que pagar un suplemento en la mayoría de ISPs) sí que nos identificarán rápidamente y sí que podremos ser objetivo de esta publicidad dirigida que comentábamos anteriormente. Existen otros sistemas análogos a Google Analytics que también se utilizan con la misma finalidad y es de prever que los gobiernos empiecen a examinarlos para ver si  también pueden vulnerar los derechos a la privacidad de los ciudadanos.

Oscar Pin – Consultor TIC

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