burn-out-man¿Quién no ha tenido alguna vez la sensación de estar quemado por el trabajo que realiza diariamente y se da cuenta que no le compensa lo más mínimo el esfuerzo realizado con los resultados obtenidos? Quien más quien menos ha pasado alguna vez por esta etapa dentro de su vida laboral. La manera de afrontar esta situación es muy particular de cada persona ya que factores como la familia, la formación académica, la oferta y demanda del mercado laboral, nuestras expectativas salariales o nuestra experiencia nos condicionarán de manera importante a la hora de decidir qué hacer con nuestro futuro profesional.

Sectores como el de la informática o el del mundo de la consultoría en general son dos ejemplos dentro del mundo laboral en el que las probabilidades de acabar quemado por nuestro trabajo diario son muy altas. Pero, ¿qué es lo que acaba provocando esta situación?. Las causas más comunes son las relacionadas con la monotonía en las tareas que realizamos diariamente, las expectativas profesionales no cumplidas, la falta de nuevos retos, lo poco valorado que nos podamos sentir y el poco valor que se da a nuestro trabajo por parte de nuestros jefes o supervisores, la poca transparencia en las promociones y nuevas contrataciones, los modelos de gestión autoritarios, largos periodos de trabajo con jornadas interminables y situaciones prolongadas de estrés, la precariedad laboral y contractual y el no poder disponer de más tiempo para compartir con familiares y amigos y por último la retribución salarial.

Es curioso ver como la parte de la retribución, aún siendo importante no lo es tanto como podríamos imaginarnos inicialmente y una vez llegado a un cierto nivel salarial que nos permita cubrir las necesidades básicas, cada vez le damos menor importancia al hecho de cobrar más o menos y le vamos dando mayor importancia a otros factores menos materiales y que podríamos decir que ayudan a mantener alta nuestra autoestima. Con este planteamiento, las personas que tienen bajo su responsabilidad a un equipo de trabajadores, deberían velar por mantener cubiertas estas necesidades que en gran parte dependen directamente de su gestión y poco tienen que ver con las posibilidades financieras de la empresa.  El hecho de valorar el trabajo del equipo, de mostrarse accesible y transparente en las decisiones que se toman, pedir opinión, mantener reuniones periódicas con todo el equipo y de forma personal con cada uno de los componente, la rotación de funciones y la promoción interna por delante de los fichajes estrella, ayudan en gran manera a crear un equipo cohesionado y a minimizar las posibilidades de quemar a las componentes del mismo.

Mantener un feedback constante con cada uno de los miembros de nuestro equipo es importantísimo. La detección prematura de estas situaciones son las que nos darán la posibilidad de intervenir y restaurar una situación laboral estable. Es evidente que no podremos controlar todos los factores que pueden provocar una situación de este tipo en todos los componentes de un equipo de trabajo pero sí que podemos poner en marcha mecanismos de detección y acciones para evitar estas situaciones.

En cada uno de nosotros está la posibilidad de actuar para prevenir el Síndrome del Trabajador Quemado, tanto por parte de los gestores de equipos como del propio trabajador. Ante síntomas como la falta de sueño y/o hambre, cansancio prolongado, fatiga, sensación de falta de aire o cambios de humor repentinos lo mejor es ponernos en manos de un especialista para que nos ayude a recobrar nuestro equilibrio personal. Tenemos que aprender a darnos cuenta cuando ha terminado una etapa y debemos empezar una nueva. En esta nueva etapa puede ser necesario renunciar a algunas cosas que en su mayoría serán materiales para ganar otras, como la capacidad de poder relacionarnos con nuestra familia y amigos de forma normal sin hacerles pagar toda la presión y frustración que guardamos en nuestro interior.

“Una retirada a tiempo es una vitoria” Napoleón Bonaparte

Oscar Pin – Consultor TIC

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