Windows 7Después de una década parece que las empresas empiezan a ver con buenos ojos la posibilidad de jubilar el más que amortizado sistema operativo Windows XP de Microsoft y migrar a Windows 7. Pero como no podía ser de otra manera, esta migración que a muchos se les puede antojar como un “siguiente, siguiente, siguiente” y ya tenemos Windows 7 instalado no es tan sencilla de llevar a cabo.

El primer contratiempo con el que podemos encontrarnos es que los equipos informáticos en los que vayamos a realizar la instalación de la nueva versión de Windows (PCs de sobremesa y portátiles) tengan un hardware obsoleto y no pueden ejecutar, con un rendimiento mínimo para poder trabajar, este nuevo sistema operativo. Aquellos que migren de Windows Vista no deberían tener este problema ya que el nuevo Windows 7 está optimizado en cuanto a consumo de recursos respecto de su antecesor. Para tener un punto de referencia, deberíamos disponer como mínimo de equipos con microprocesadores a 1 Ghz, entre 1 y 2 Gb de memoria RAM y un mínimo de 15 a 20 Gb de espacio en disco. Ante esta situación, si el parque de PCs cuenta con más de 2-3 años de antigüedad lo más recomendable será cambiar estos PCs por unos más nuevos que ya vendrán con el sistema operativo instalado.

El segundo inconveniente lo tendremos con los programas que ejecutemos en los ordenadores de la  empresa. Aunque Windows 7 tiene un modo de ejecución compatible con XP (en teoría debería comportarse exactamente igual que lo hacía Windows XP) programas antiguos que salieron al poco de aparecer este sistema operativo directamente no son compatibles con Windows 7.

Otro punto a tener en cuenta es el cambio en la interface gráfica que durante los primeros días o semanas pueden hacer que el número de consultas al departamento de informática se incremente considerablemente por lo que es muy recomendable realizar algunos jornadas con los usuarios en los que se explique como funciona el nuevo sistema operativo, al menos los usos más comunes que se le vayan a dar dentro de la empresa. Tenemos un claro ejemplo con el paquete de ofimática Microsoft Office y el cambio radical que ha sufrido en sus últimas versiones.

Un proyecto de migración a Windows 7 desde Windows XP puede ser el momento oportuno para evaluar otras alternativas que hay en el mercado como pueden ser las distribuciones de Linux o MacOS de Apple.  Si bien es cierto que la implantación en las empresas de estas dos alternativas en lo que se refiere a desktops es muy minoritaria, cada año que pasa ganan algo más de represnetación en el mercado frente a los sistemas operativos de Microsoft.

Oscar Pin – Consultor TIC

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