Llevamos unos días comentando las virtudes de “estar” en Internet y hoy os presento un ejemplo a tener muy en cuenta para no cometer los mismos fallos que ha cometido el grupo de empresas creadora de la siguiente plataforma de distribución de libros en formato electrónico.

Libranda, que así se llamada la plataforma, se dedica a ofrecer servicios auxiliares para la comercialización de contenidos digitales y para la promoción de los mismos y actúa como un operador logístico que presta servicios de almacenaje y distribución digital a las editoriales y a las tiendas on-line. Su principal objetivo es poner a disposición de las tiendas on-line el contenido digital de las editoriales con las que trabaja. Estos dos puntos aparecen resaltados en negrita en la propia web, por lo que entendemos que son su eje principal del negocio y aquí es donde empiezan los problemas. La plataforma digital se ha planteado desde el punto de vista de un negocio tradicional fuera de la red, con una estructura típica que podemos encontrar entre empresas distribuidoras de libros, distribuidoras de música y distribuidoras de películas. Todas ellas comparten problemáticas muy similares tanto dentro como fuera de la red. Aquí, lo que más llama la atención es que hasta ahora, las distribuidoras de libros han tenido años para aprender de sus hermanas (distribuidoras de música y distribuidoras de películas) para no cometer los mismos errores que les están llevando a la su extinción como modelos de negocio a seguir y como veremos, parece que poco han aprencido.

Pero no perdamos el hilo principal. Cuando planteamos abrir un nuevo canal de ventas en Internet o directamente crear un nuevo negocio, tenemos que tener claros algunos conceptos básicos como son: en Internet no existen operadores logísticos de información digital, ya que esta tiende a estar distribuida por la propia red. En cualquier caso podemos actuar como un índice o buscador, pero no como operador logístico, directamente no tiene sentido. Otra cosa es que prestemos servicios de hosting, pero no deberían considerarse como “almacenaje y distribución”. Otro concepto a tener en cuenta es que si decidimos abrir la web a todo el mundo y no funcionar como una extranet,  tiene que ser suficientemente clara e intuitiva para cualquier clase de público, a no ser que queramos perder clientes cada vez que alguien intente realizar una compra. En este caso, Libranda actua como un mayorista de libros digitales que presenta un catálogo de productos de las editoriales que participan del proyecto. Este catálogo esta visible para todo el mundo aunque en teoría solo trabajan con tiendas on-line. De hecho, si intentas realizar una compra te redirige a alguna de las tiendas virtuales con las que ya trabaja y además, tienes que repetir nuevamente la búsqueda ya que te envía a su página principal. Otro tema más a tener muy en cuenta es el precio al que se ponen a la venta los eBooks que están muy por encima de lo que cabría esperar.

Como vemos, los despropósitos de esta plataforma son variados y diversos: desde la propia definición del modelo de negocio que se quiere poner en marcha en la red que directamente no aplica en este entorno, siguiendo con la arquitectura de la web mejorable en muchos sentidos (empezando por el hecho de ser visible para un cliente final que solo perderá tiempo accediendo a ella), la política de precios, la muy discutida política de aplicar DMRs a los eBooks, la poca variedad de libros, etc.

Por su parte, Libranda está negociando integrar sus eBooks con Apple y Amazon en sus tiendas virtuales (que por cierto cosechan bastante más éxito). Una de las problemáticas es que los sistemas anticopia de estas compañías no son compatibles entre las distintas plataformas que las componen.

En su defensa podemos decir que Libranda es a dia de hoy una versión Beta y que como tal se espera que mejore mucho antes de su arranque definitivo si es que realmente quieren mantener esta línea de negocio.

Oscar Pin – Consultor TIC

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